Mi historia personal

 "Sabemos muy bien que lo que estamos haciendo no es más que una gota en  el océano. Pero si esa gota no estuviera allí, al océano le faltaría  algo. "
Teresa de Calcuta

Antes de empezar, creo que sería conveniente contar un poco de mi historia personal, a efectos de entender un poco el por qué de éste blog. Estas palabras no son una biografía completa, sino que tratan sobre todo de mis últimos años, más precisamente desde que fui diagnosticado con Parkinson. Y sobre todo, la forma en que fue cambiando mi visión de la enfermedad conforme avanzaba.

Mi historia antes…

Puedo contar muchas cosas, pero se podría resumir que tenía una vida similar a la de muchos profesionales del campo de TI. Mucho trabajo, muchas horas afuera de casa y mucho estrés. Si a eso le sumo que ejercía la docencia en un liceo de educación secundaria, prácticamente me pasaba todo el día fuera de casa. Y cuando llegaba a mi casa me esperaban mis hijos y pareja de ese momento. Aún así encontraba tiempo para estar con ellos y darles tiempo de calidad, generalmente en detrimiento de mis horas de sueño. Además me gustaba mi trabajo, y aún más el dar clases a adolescentes. Por lo que prácticamente todo el día estaba a full.

Siempre me destaqué por la empatía que tengo con las personas, característica que se vio potenciada enormemente al ejercer la docencia. De esa época tengo recuerdos maravillosos, y aún hoy me emociono cuando en la calle me encuentro con los que fueron mis alumnos. Ya siendo hombres y mujeres hechos y derechos me recuerdan aunque a muchos no los reconozco. Y me dicen cosas como «el mejor profe que tuve jamás» o «gracias a sus palabras y apoyo seguí la carrera de mis sueños». Mi pareja actual fue testigo hace poco de un episodio de estos. Y ella fue testigo del brillo en mis ojos al recibir estos regalos de mis ex alumnos.

También en el campo profesional me iba bien, trabajando de lo que había estudiado, cosa no siempre posible por estos lares. Y aún con todas estas tareas, siempre encontraba tiempo para hacer algo más, como cursar otra carrera, hacer deporte o tener mis momentos de esparcimiento.

El diagnóstico

Sinceramente no la vi venir, aunque luego hablando con diferentes médicos, tiempo antes tenía síntomas. Y que si los hubiera reconocido, podría haber empezado con el tratamiento en fases más tempranas. Pero claro, nadie me avisó de eso antes. ¿Quién se pone a detectar posibles síntomas de una enfermedad de la que sólo sabía que afectaba a personas mayores?

Un día, cerca de fin de año del 2014, consulté por un síntoma muy visible, la lentitud de algunos movimientos de mi mano derecha. Desde ese momento empezó mi peregrinar entre decenas de médicos y especialistas, con experiencias de todo tipo y color. Muchas de esas experiencias hicieron que estuviera mal medicado lo que por ejemplo me trajo aparejado una hemiparesia del lado derecho en el año 2018. Otros médicos, neurólogos también no se tomaban siquiera el tiempo de explicarme los efectos positivos del ejercitarse o de tomar tal o cual medicamento. Aunque también, en éste camino, encontré personas maravillosas que me ayudaron y me ayudan mucho en mi vida.

Presente y futuro personal

En sucesivas entregas, podré extenderme más al detalle de mi situación actual desde el punto de vista físico y mental. Pero no quiero dejar pasar la oportunidad de contarles como cambió mi visión de la vida luego del diagnóstico.

Básicamente tenía dos caminos a seguir. Tomar la enfermedad como una carga, lamentarme constantemente por la mala suerte que tuve, tal vez victimizarme para lograr atención, rendirme. Ó, simplemente aceptar que de ahora en más tengo que convivir con ésta enfermedad.

Entonces luego de un proceso que bastante me costó, acepté. Acepté que es una enfermedad degenerativa y que cada vez será peor, pero que puedo hacer cosas para retrasarla. Sé que no tiene cura, pero puedo leer cientos de artículos médicos y noticias, viendo los avances de la ciencia. Quien te dice que un día se encuentra la forma de sanar este mal. Y que hay veces que la enfermedad te impide hacer cosas que hacías antes pero que puedo aprender a hacer esas tareas de otro modo. Hasta inclusive mejor. Siempre hay una alternativa. No nos podemos rendir.

Si, estamos rodeados de muchas noticias malas y tristes, pero también hay otra forma de mirar el mundo. Aplicar resiliencia constantemente, luchar por nuestros sueños, no tener miedos infundados, hacer las cosas desde el amor hacia los demás. Tratar de disfrutar este viaje llamado vida. Tratar de vivir intensamente el tiempo que nos han dado, porque ese tiempo es limitado y no lo podemos recuperar. En suma, celebrar la vida. Y sobre todo, encontrar el propósito de por qué estamos acá, y cumplirlo.

5 pensamientos sobre “Mi historia personal”

  1. Así es Hugo! A celebrar cada instante de nuestra vida, y si es rodeado de amor, como lo es en tu caso,el exito está asegurado! Retroceder nunca, rendirse JAMÁS!
    Beso enorme

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